Colaboraciones, Roxana Adonaylo y la Fotografía Estenopeica

FOTOGRAFÍA ESTENOPEICA, Otro modo de vivenciar el proceso de creación de la imagen fotográfica por Roxana Adonaylo

Llamada pinhole en EEUU y varios países de Europa, la fotografía estenopeica es un medio de expresión artístico que tiene su mayor florecimiento en 1960.

Se realiza con cámaras fotográficas sencillas, construidas con cajas, latas o cualquier objeto de cualquier forma y tamaño estanco a la luz. Desde objetos muy muy pequeños como una nuez hasta una habitación que puede transformarse en cámara estenopeica.

En ellas se practica un pequeño orificio-“estenopo” en griego-, generalmente con una aguja. Por el estenopo, pequeño orificio entre la luz y la oscuridad, pasan los rayos luminosos en línea recta, cuyo resultado es una sencilla cámara oscura en la que se proyecta la imagen exterior invertida: “una proyección natural compuesta por minúsculos puntitos o el primer cine al que asistieron nuestros antepasados”. Allí mismo se sujeta entonces el material sensible, ya sea papel fotográfico o película de cualquier formato.

La fotografía estenopeica está profundamente ligada al origen y comienzos de la fotografía, al momento de creación de la imagen dentro de la cámara oscura. Esa imagen que se forma dentro de nuestras cámaras fotográficas y pocos saben cómo y porqué. Paradójicamente el mercado fotográfico fue borrando poco a poco las huellas visibles de este fenómeno perteneciente al terreno de la óptica. En mi propuesta se trata justamente de visibilizarlo, de traerlo nuevamente e interrogarlo también desde otros lenguajes para crear nuevos sentidos y significaciones.

Para ello se parte de la construcción de cámaras oscuras (antecedente de la parte óptica) y del trabajo con imágenes-luz (resultado de la proyección a diferencia de la imagen impresa o pigmento como en el caso de la pintura) e imágenes fotográficas o fotografías, resultado químico de las tomas con cámaras estenopeicas, arribo o producto, en todo caso de un proceso que comienza mucho antes.

El proceso de creación entonces comienza en el mismo momento que se elige esa lata, caja u objeto que se transformará en cámara. Comienza con la planificación de su forma, de sus dimensiones y de las diferentes partes y funciones que entrarán en juego en una manera particular, propia, subjetiva.

La cámara como espacio transformable, maleable, como espacio vivo. Espacio también vincular en el que muchas veces la propuesta será construir con otros…

¿Se podrá crear, descubrir algo nuevo? Esta “plasticidad” y “maleabilidad” de la cámara , estas múltiples posibilidades y variables a la que nos enfrenta la misma técnica : la forma, el tamaño, la relación entre su distancia focal y las dimensiones del negativo , la cantidad de estenopos o diafragmas que incorporo , la posible modificación del plano focal , que en este caso no siempre es plano , la incorporación de otros elementos ópticos por dentro o por fuera de la cámara, el material sensible fotográfico que decido utilizar y otras variables que se presentan por el camino de la investigación personal permiten un vasto e infinito terreno de creación y descubrimiento.

La construcción premeditada de una cámara nos permite anticipar en parte la configuración de la imagen que quiero crear. Esto posibilita el acceso a un lenguaje más propio, en el cual la construcción de la cámara ya es parte del mismo desde el comienzo del proceso. En este sentido los materiales y objetos que se utilizan para tal fin pertenecen muchas veces a la “gramática” de ese mismo lenguaje.

Por lo general esta cámara construida no representa la visión humana, el ojo humano, como sí es el caso de las cámaras comerciales, esto genera el descubrimiento de otros modos de ver, de mirar… Mirada enriquecida por la incorporación de otros lenguajes expresivos que dialogan e interrogan a la imagen y por el trabajo con lo vincular a partir de un encuadre más ligado al arte terapia que a la sola adquisición de un técnica.

¿Se puede hablar de una mirada a partir de una cámara sin visor, como es el caso de la fotografía estenopeica, la que por lo general no reproduce la visión humana?

¿Cómo pensar los conceptos de ver y mirar en relación al campo específico de este tipo de fotografía?

Juan David Nasio, nos dice: “Ver no es mirar, ver siempre es esperar aquello que se va a ver, no hay sorpresa en el ver, porque se trata de algo que se relaciona con el reconocimiento (…) El que ve son los ojos corporales, el que ve es el yo. El yo que no sabe, que desconoce, que forma parte de la imagen y la imagen forma parte de él. El yo solo percibe aquellas imágenes en las que se reconoce.(…) La mirada es el objeto que está ligado no a los ojos sino al orificio palpebral que puede ser también la hendidura de la pupila.”  Freud habla de una mirada hacia adentro, una mirada interna, una mirada interior a diferencia del ver que se desplegaría hacia fuera.

¿Cómo se ligarían el ver y el mirar? ¿Puede existir un mirar despojado del ver?

(1) Nasio liga estos dos conceptos.: “No hay mirada sin visión, no hay mirada sin todo el contexto imaginario que da lugar a ella. Hace falta la pasión de lo imaginario para que haya nacimiento de una pulsión.”

Considero que la cámara estenopeica favorece el despliegue de esta mirada inconsciente, de este mirar interno, que es un mirar hacia adentro, una mirada interior que quizás luego se hará visible a través de imágenes y de fotografías. Este mirar interno, está en relación a las características  particulares de este proceso cuya propuesta no está ligada a registrar con ellas algo de lo que veo en la realidad inmediata, sino por el contrario en crear imágenes no vistas.

En la fotografía estenopeica, no hay una mirada previa facilitada por el visor. Tampoco hay un previo encuadre. A diferencia de la convencional, en ella, no hay límites visibles para componer la escena que luego voy a fotografiar. En la mayoría de los casos no representa la visión humana cuyo ángulo de cobertura es de 45 grados.

Si reflexionamos sobre el tratamiento del tiempo en la fotografía como variable de creación encontramos cuestiones también particulares en relación a este tipo de fotografía.

(2) Carlos Vllasante analiza el uso de la tecnología y la técnica fotográfica y su tendencia cada vez mayor al uso de procedimientos basados en la instantánea, las obturaciones ultrarrápidas (tiempos muy cortos de exposición) , las emulsiones cada vez más sensibles a la luz y las iluminaciones fotónicamente intensas. Para este autor esto se contradice con la escasa diversidad de imágenes fotográficas reveladoramente nuevas: “Se ha configurado un statu quo del tiempo de exposición fotográfico que posibilita y fomenta un repertorio iconográfico repetitivamente despersonalizado…”

Al analizar el particular tratamiento del tiempo en la fotografía estenopeica, comprobamos simultáneamente que los elevados tiempos de exposición que se utilizan generalmente en ella (van desde varios segundos a varios minutos), junto al proceso de construcción de la cámara: el hecho de que la toma sea única (no hay rollo, solo un pedazo de película o papel fotográfico que se renueva luego de cada exposición), condicionan que el fotógrafo participe más activamente en todo el proceso de creación y se incorpore en la toma más habitualmente que en la fotografía convencional incursionando, así, naturalmente en el autorretrato.

En este sentido, favorezco el autorretrato como campo y terreno de descubrimiento y exploración.

Walter Benjamín, en su pequeña historia de la fotografía toma el tema de las primeras fotografías y de los elevados tiempos de exposición que se utilizaba en ellas, repetición en el hoy absolutamente recurrente, en la creación de imágenes buscadas a través de la fotografía estenopeica.

(3)La escasa sensibilidad a la luz de las primeras placas exigía una larga exposición al aire libre. Esta a su vez parecía hacer deseable instalar al modelo en el mayor retiro posible…”

“El procedimiento mismo inducía a los modelos a vivir no fuera, sino dentro del instante, mientras posaban largamente crecían por así decirlo dentro de la imagen misma y se ponían en decisivo contraste con los fenómenos de una instantánea…”(…) Todo estaba dispuesto para durar en esas fotografías tempranas. Había en torno a ellas un aura, un médium que daba seguridad y plenitud a la mirada que lo penetraba….un aura que anidaba incluso en los pliegues de la levita.(…)

¿Pero que es propiamente el aura para Walter Benjamín?  El se refiere a la misma como “una trama muy particular de espacio y de tiempo, la irrepetible aparición de una lejanía, por cerca que esta pueda estar.”Las fotografías que se obtienen con las cámaras estenopeicas, aluden a este concepto de aura trabajado por Benjamin.

Este autor también se remite al ver y al mirar trabajado desde el psicoanálisis cuando habla de inconsciente óptico ligado a la fotografía, ya que nos dice: “La naturaleza que habla a la cámara es distinta de la que habla a los ojos, porque un espacio elaborado inconscientemente aparece en lugar de un espacio que se ha elaborado con conciencia. La fotografía con sus medios auxiliares, como lo es el obturador, (tiempos extremadamente largos o extremadamente cortos) hace patente el paso del hombre. Solo gracias a ella percibimos ese inconsciente óptico, igual que solo gracias al psicoanálisis percibimos el inconsciente pulsional…”

Las fotografías estenopeicas están muchas veces emparentadas desde lo visual con lo onírico y lo fantasmal. Son imágenes que no resultan indiferentes. Imágenes que despliegan palabras, emociones que intento se tomen como punto de partida a la vez para generar nuevas producciones fotográficas, literarias, sonoro-musicales, plásticas. Así como muchas veces partir de otros lenguajes para construir cámaras estenopeicas y producir fotografías.

Freud dice que el retorno de lo reprimido no siempre es un retorno oral, sino que también puede ser en el terreno de la imagen.

Estos conceptos, me remiten al libro de Italo Calvino: “Las ciudades invisibles”, libro inspirador de una de las muestras que realicé de mis trabajos de fotografía estenopeica, llamada “Ser Urbe” cuyas imágenes acompañan esta nota. Alli Kublai, Jan el emperador escuchaba los relatos del viajero Marco Polo que esta vez visitaba Fïlides, una ciudad que no se dejaba ver. El emperador le responde: “Tus pasos persiguen no lo que está fuera de tus ojos, sino lo que está dentro, sepulto y borrado.”

Volver al origen de la fotografía es también lo inevitable y lo fascinante de la fotografía estenopeica. Regresar al momento de formación de la imagen dentro de la cámara oscura, a ese momento silencioso casi mágico… “Juntar los pedazos”, los materiales. Construir paso a paso mi cámara. Seleccionar la forma y el tamaño de cada una de sus partes. Pensar en la infinidad de variables con las que puedo crear y experimentar es un viaje que comienza con la decisión de construir una cámara., considerando este hecho tan importante, como la fotografía que voy a crear posteriormente. Ver nacer la fotografía en el cuarto oscuro. Revelar esa imagen negativa latente en el papel fotográfico es otro comienzo para arribar a la fotografía final. Ella es solo una parte más de todo este maravilloso proceso… La fotografía como “el arte de dibujar o escribir con la luz” la podemos descubrir y reinventar a cada paso de la fotografía estenopeica. La luz deja sus huellas de una manera particular… a partir de la construcción de un determinado diseño, de un soporte sensible más lento y de un particular tratamiento del tiempo. La fotografía deja de ser ahora el “arte del instante” para convertirse en el “arte del momento” de varios segundos o hasta a veces minutos, en el que la luz dibuja con cierto misterio…es el mismo misterio el que me acerca a este tipo de fotografía.

Bibliografía

(1) Juan David Nasio “La mirada en psicoanálisis”, 1992,Ed. Gedisa pag. 21-30-45-49-82-164

(2) Carlos Vllasante “El tiempo, un punto ciego en la visión fotográfica”, 1998. Ensayo

(3) Walter Benjamin “Discursos interrumpidos”, 1973, Ed. Taurus

Roxana Adonaylo

Docente. Coordinadora de Talleres de fotografía estenopeica, investigación y experimentación fotográfica desde el año 1998. Incursionó con la fotografía estenopeica en el área artística, educacional y en el área de prevención de la Salud. Realizó diversas muestras de fotografía estenopeica en Instituciones privadas y estatales. Co-Organizadora , expositora y tallerista del Segundo Encuentro de Fotografía Estenopeica realizado en el Centro Cultural Gral. San Martín en Octubre del 2009. Expositora de varios Congresos Nacionales e Internacionales con la propuesta “Fotografía y Arte terapia” Arte terapeuta- Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Contacto: roxanaadonaylo@gmail.com

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