Colaboraciones: Jorgelina Quiroga, Haciendo visible lo invisible

El Taller de Artes Audiovisuales: nuevos encuentros, nuevas miradas.

La producción artística en talleres que funcionan en espacios de salud, como hospitales, clínicas, centros
educativos terapéuticos, hogares asistenciales, por citar algunos de ellos, tienen como resultado ciertas
características comunes. Entre ellas, la contribución en la construcción de la subjetividad, las posibilidades de generar canales de comunicación y de expresión propia y los efectos positivos en la mejora de la autoestima.

Exhibir lo producido, permite a sus realizadores, asumir una actitud diferente, cambiar la imagen que portan y los
marca socialmente y generar una identidad que recupere y ponga afuera modos de vivenciar y percibir. Los alumnos del Taller según la experiencia de campo, niños, adolescentes y jóvenes pacientes del Hospital de Día Artificio, provienen en su mayoría de hogares desmembrados, situaciones familiares complejas que los han llevado a la exclusión de la escuela y de otros hospitales. Las dificultades para comunicarse, jugar e imaginar, generar lazos afectivos con los pares, así como la pérdida de espacios de socialización, dan cuenta de la situación personal que viven. El Taller de Audiovisuales propicia el encuentro con los otros a través del trabajo creativo.

En él se acompaña al alumno para que se arme ante sí mismo y ante los demás. La producción y muestra de los cortometrajes realizados, generalmente produce emoción y orgullo en sus autores. La realización de un material puede observarse desde los diferentes momentos que conlleva su producción.

Proponemos las siguientes categorías para secuenciar la práctica artística en los distintos contextos en los que arte y salud (1) pueden articularse:

  • a) La construcción de un relato, es la traducción en imágenes visuales y sonoras, con la intensión de comunicar algo. Ese es un primer paso para lograr una producción con fines estéticos.
  • b) El anclaje de esa construcción en un tiempo y un espacio fílmico ahí los referentes estéticos tienen un importante papel. El docente, frente a un alumno con dificultades para liberar su imaginación puede recurrir a la creación de personajes, a elementos de la escenografía y al vestuario. Esto constituye muchas veces el puente necesario que habilita a la ficción. Sitúa distancia entre persona y personaje. Propicia condiciones materiales de creación conjunta.
  • c) La definición de núcleos narrativos y la formalización estilística del discurso, tarea en la que se asiste al alumno porque su ejercicio implica un manejo teórico, donde aparecen nociones de montaje y que está ligado al momento de creación de la idea narrativa. El docente acompaña y estimula la toma de decisiones que arman el proyecto. Contribuye en dar forma a las intensiones de su autor. Le aporta según lo requiera, mas vuelo imaginativo o por el contrario, un anclaje mas directo a lo real. Pero nunca, es el docente quien define la producción.
  • d) La exploración del lenguaje de las artes audiovisuales contemplando diferentes formatos, es una actividad eminentemente grupal. Implica integrarse, sentirse parte. Tener un rol dentro de un grupo. Manejar equipos y herramientas para contar historias de diferentes modos, en diversos soportes. Disfrutar de ver y debatir.

Como efectos del taller, se enriquece el universo de imágenes, sonidos, temas, estilos, modalidades narrativas, aproximando al alumno a la ficción, al artificio de la forma fílmica(2).

  • e) La articulación de los elementos de la puesta en escena en los ensayos, es una instancia que corresponde a la pre producción. Busca propiciar diferentes posibilidades de resolución formal para el rodaje. El rodaje y pos producción son momentos de síntesis de todo el recorrido. Los alumnos en el taller, encuentran necesario el aporte de los otros en su proyecto. Así se fomentan las relaciones entre pares, a partir de un objetivo común. Esta propuesta de abordaje no es arbitraria, responde a la necesidad de que la construcción en el espacio de lo ficcional opere como metáfora ya que para muchos de los alumnos del Taller, la imagen de sí mismos y de los otros, es un núcleo problemático. No poseen un marco claro en su relación con el tiempo y el espacio. Su padecimiento puede calmarse a partir del montaje de una escena o por el contrario volverse más crítico. Lo propio, lo real o lo fantástico, en el juego de la representación, son algunas de las dimensiones que aquí intentan buscar puntos de contacto entre el campo de la Estética y de la Clínica. Su interrogación pretende pensar la producción desde diferentes miradas.

(Recorte de la INTRODUCCION a la  Tesis de Magister Jorgelina Quiroga (UNLP 2011))

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